
TAL VEZ
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EL
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MUNDO
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NO
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COMPRENDA
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Hoy la dulce hada
se sentía con ganas,
con fuerza, pues hoy,
despertó amándolo,
queriéndolo ,hoy pensó en que
no se cansaba de decirle te amo, lo dijo hoy, lo dirá mañana, lo dirá pasado, muchas veces a cada rato, lo gritó al viento, lo dijo bajo la lluvia mojando su cara, lo gritó en medio de esa noche de luna llena, lo gritó a la brisa para que lo llevará a sus oídos, lo grito con el alma en ese silencio espectral donde sabía que lograría oírlo.
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Era él, el producto inexplicable y hermoso de sus deseos, de sus sentimientos, de sus ansias, de sus compañías, pero hoy necesitaba que apareciera en esta su realidad, deseó que apareciera ante ella para quedarse ahí, para sentir el calor de su cuerpo expectante y cálido , sentir el aroma de su esencia que impregnaba cada rincón de su alma, sentir esas suaves caricias, que la hacían vibrar, soñar, derribar miedos, sentir como le daba fuerza para entrar por esa puerta abierta a ese mundo intimo que era él.
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Hoy cruzó el umbral , lentamente se aproximó hacía donde estaba y le dijo; no temas!, como respondiendo la pregunta en su mirada del que haces?, que podría hacerte , aparte de amarte, aparte de dejar que te impregnes de mi cuerpo, entrar en tu alma y tú en la mía, fundir nuestros cuerpos de esa forma que tú y yo soñamos, que tú y yo deseamos y que el mundo no entendería.
Le tendió sus brazos como invitándolo, continuo diciéndole... Dejemos caer el velo que nos separa y sumerjamonos al misterioso mundo de nuestro amor y en esa entrega descubrir aquel otro creado, imaginado, anhelado e inventado donde habita el nosotros ese que ha permanecido intacto por todo este tiempo para por fin darnos las respuestas a estos sueños de besos y ansias .
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Ese día, ella no temió, se monto en su unicornio, y partió en su busca, con la fuerza de la naturaleza , con la luminosidad de la luna y con la majestuosidad de la noche sobre ella, además con el convencimiento vivo de que lo amaba tal cual era, respetando sus libertades, amando la pasión y la dulzura que era él, no deseaba cambiarlo, ni coartarlo, sólo quería cobijarlo en esos brazos de mujer apasionada, buscando los porqués inexistentes del por qué, éste hombre la trastornaba, la enloquecía.
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Necesitaba encontrarlo quizás así lograría entender el significado de que cada ves que estaba frente a ella, su corazón se acelera, su respiración se agitaba y los deseos de tenerlo eran inmanejables, sentía que él era todo, desde la huella que dejaba en su cama, hasta el último recuerdo nocturno que la acurrucaba y le susurra una tierna melodía antes de dormir.
Las soledades se desvanecieron y las distancias se esfumaron, las heridas se curaron, pues la pócima de olvido que con ternura había sido untada llegó al fondo de cada una de ellas, haciéndolas sucumbir en ese mar de olvido por el gesto tierno de querer sanarlas.
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En el corazón de la hada solo existía una respuesta y era, el saber que lo amaba, dentro de esa forma libre de amarlo, que la tenia tranquila y feliz a pesar de las distancias; él lo sabía, lo supo cuando al despertar, le robo una tierna y
dulce sonrisa que su boca dibujó......... al susurrarle ese esquivo y temeroso te amo en su oído.
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